martes, 12 de marzo de 2013

Otra opinión sobre Hugo Chávez

Artículo del historiador ecuatoriao Juan Paz y Miño, corresponsable de la Cátedra Cádiz-Quito 1812, en convenio con la UCA.



EL TELÉGRAFO - Primer Diario Público
Ecuador, lunes 11 de marzo de 2013
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Hugo Chávez y la nueva era latinoamericana
Juan J. Paz y Miño Cepeda
La revolución bolivariana en Venezuela y la conducción del Presidente Hugo Chávez, así como los procesos que viven otros países latinoamericanos con gobiernos de la nueva izquierda (incluido Ecuador), han alterado conceptos y tesis de las ciencias sociales latinoamericanas, obligando a repensar paradigmas y conceptualizaciones que todavía persisten, aunque se demuestran incapaces para comprender la nueva era histórica que vive la región.
Varios analistas insisten en hablar de hiperpresidencialismo, caudillismo, carisma, populismo; incluso posneoliberalismo, neoestructuralismo; y hasta de totalitarismo, dictadura, etc., etc. Reproducen así los criterios de las derechas políticas. Pero también la seudopolitología de “izquierda”, que sigue aferrada a dogmatismos y visiones infundadas, ha perdido credibilidad académica y legitimidad social, como ha ocurrido en Ecuador.
Liderazgos como el del Presidente Hugo Chávez, son históricamente excepcionales y responden al sistema presidencialista, consolidado por respaldos populares, basados en elecciones sucesivas con amplia participación ciudadana (Ecuador) y movilización de masas con organización social  (Venezuela).
Las revoluciones contemporáneas en América Latina no son “proletarias”, ni de clases medias, y peor “burguesas”; sino populares (Venezuela), ciudadanas (Ecuador) y democráticas, que sustentan Estados (plurinacionales como Ecuador y Bolivia) con una nueva institucionalidad; fundados en principios de nacionalismo, soberanía, dignidad, independencia, libertad, paz, antimperialismo y latinoamericanismo; y bajo un poder político que desplazó la antigua hegemonía de los altos empresarios, el capital transnacional y las oligarquías regionales. Es absurdo considerarlas como “democracias delegativas”.
Los gobiernos de la nueva izquierda no son simplemente “posneoliberales”, sino que han edificado economías que no privilegian el desarrollo capitalista (tampoco desprecian el emprendimiento), pero que recobran el activo intervencionismo del Estado, con priorización de la inversión social, la redistribución de la riqueza, la superación de la pobreza y de las desigualdades, para lograr un “socialismo” futuro, todavía en construcción teórica.
Hugo Chávez fue pionero en iniciar esta nueva era latinoamericana. Por eso, tras su dolorosa muerte, el pueblo venezolano lo ha glorificado y el mundo lo ha reconocido como una figura de indudable trascendencia histórica.

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