domingo, 3 de enero de 2016

La erizá, la ostioná, la pestiñá..., ¿no han perdido sentido?


No hace mucho escribí aquí mismo sobre la cultura de la subvención que impera en Cádiz desde hace décadas. Y hace bastante más tiempo, en el libro El Carnaval secuestrado, editado por Quorum en el año 2002, escribí sobre las fiestas gastronómicas precarnavalescas, organizadas gracias a las subvenciones, pero hoy cabe plantear si siguen teniendo sentido.

Y es que en el origen de las fiestas gastronómicas precarnavalescas actuales, cuyo primer ejemplo es  la “erizá”, estaba reforzar los “ensayos generales” del carnaval gaditano sacándolos a la calle. El éxito de la erizada, que subía al tablado situado frente a la Peña El Erizo, a agrupaciones de prestigio, le siguió la “ostioná” de la peña El Molino que muy pronto llevó el ensayo general, en este caso de coros, a la plaza de San Antonio; y después llegó la “pestiñá” de la peña Los Dedócratas, en la plaza de San Francisco, convirtiéndose en los tres grandes ensayos generales en los que las mejores agrupaciones querían participar.

Pero de unos años acá, por regla general y poco a poco, los más afamados coristas, comparsistas y chirigoteros, fueron declinando participar en estos ensayos generales, para no perder el elemento sorpresa en el concurso del Teatro Falla. Por eso, en los últimos años, estas fiestas han remitido en interés, pese al esfuerzo de sus organizadores y a las ganas que les ponen las agrupaciones juveniles e infantiles que son las que, generalmente, participan en ellas.

Por eso, solucionado por este año el problema de la suspensión de la "pestiñá" -suspensión anunciada por la Peña Los Dedócrtasa al considerar que la subvención municipal era insuficiente-, cuando terminen la "pestiñá", la "erizá" y la "ostioná", habría que pensar si, perdido el sentido original de la fiesta, tiene sentido mantenerlas.

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